Modelo nórdico vs modelo mediterráneo
Jornada partida, horas extra, trabajo por hacer, el día a día de los españoles en sus puestos de trabajo se asemeja a un vagar por el desierto de los quehaceres sin llegar jamás a buen puerto. Pasamos más horas en el trabajo (1.720), 26 más que los ingleses y 65 más que los alemanes pero nuestra productividad está muy por debajo de la de los países nórdicos.
¿Realmente esas horas son productivas o nos dedicamos a lo que vulgarmente se llama “calentar la silla”?
La baja productividad de los países mediterráneos contrasta con los altos niveles de eficiencia registrados en los países del norte. Esto se debe principalmente a causas culturales que, a día de hoy están totalmente obsoletas. Existen muchas fórmulas para favorecer la eficacia de nuestros trabajadores y todas ellas pasan por una premisa básica, la planificación.
Es necesario establecer prioridades y a partir de éstas confeccionar nuestras agendas. De este modo, las tareas con menos valor añadido se pueden delegar o subcontratar. Por otro lado, una estrategia que puede funcionar en cualquier oficina es, no caer en el embrujo de desayunar con nuestro e-mail. Entrar en la vorágine del Outlook sólo nos llevará a encadenar mensajes con nuestros interlocutores dejando así de lado las tareas que ya teníamos pendientes. Vale la pena empezar a trabajar en lo que nos dicta nuestra agenda y, una vez encaminado ese aspecto, abrir nuestro correo electrónico y empezar a atender las nuevas demandas.
Por todos es sabido que, una vez planteados los objetivos o los posibles incentivos, se dispara la motivación a la hora de trabajar. Los incentivos y los premios pueden ser una excelente manera de conseguir nuestros objetivos más rápido. ¿Qué tal si empezamos a premiar el trabajo y no el horario?
Los países nórdicos empiezan a trabajar antes, tienen menos tiempo para comer pero llegan antes a casa y son más productivos. Estos datos merecen una reflexión puesto que está comprobado que la jornada intensiva favorece la concentración y la productividad al ver más cercana la hora de salida. Después de trabajar, nuestros vecinos del norte tienen más tiempo para pasar con sus familias y para el ocio y eso repercute en el ánimo y favorece el desconectar.
Con las nuevas tecnologías se abren distintos caminos a la hora de sacar adelante nuestro trabajo. El teletrabajo es una opción válida dependiendo de las funciones de cada empleado. Junto con una definición clara de los objetivos y funciones puede llevar a un mejor aprovechamiento de nuestro tiempo a la vez que satisfacemos la comodidad y favorecemos la conciliación de la vida laboral con la familiar.